Un artículo de Glaubert Rocha publicado el 30 de marzo de 1968 se titulaba así: El Nuevo cine en el mundo.En el analiza las características del cine que en ese momento estaba emergiendo como cine moderno: “es el cine en el cual el valor cultural, artístico, político, sobrepasa al interés comercial (...) apoyado por la nueva crítica (nueva en un sentido cualitativo y no de edad, pues muchos críticos jóvenes son académicos o colonizados) encuentra posibilidades de difusión en los países, de origen, fundamentalmente a través de los cine-clubs y de los cines de arte, mercado que se desarrolla lentamente en función del nuevo producto.
Básicamente todas las películas son revolucionarias, esto es, buscan y experimentan un lenguaje diferente del lenguaje tradicional. El uso general de la cámara en mano, del corte discontínuo, del texto narrativo, del grafismo, de la música interpretada, de la interpretación concreta (influenciada por las teorías de Brecht), de la luz ambiente, del sonido directo, de la improvisación, del diálogo libre, son constantes en el nuevo cine... mucho más poético que documental, la estructura del montaje poético se se hace sentir al contrario de lo que sucede en el cine tradicional, en el cual la frase de la ficción de la novela resulta más evidente.