
Cuentan que: “Hasta la década de los sesenta, la teoría del cine podía dividirse en dos principales escuelas de pensamiento: las que Dudley Andrew ha denominado formativista y realista... Los teóricos formativos (Hugo Munsterberg, Sergei Eisenstein y Rudoph Arnheim, entre otros) afirmaban, no obstante, que mientras el cine se limitaba a registrar el mundo visible, no podría aspirar al nivel de arte. Los formativistas mantenían que para convertirse en arte, el cine debe ir más allá de la mera reproducción mecánica. El cine, dijeron, no debe copiar la realidad sino cambiarla de modo que sea diferente de la naturaleza o la realidad visible."
Luego analizan el desafío teórico que opuso desde los años treinta y cuarenta “el realismo” ubicando en su centro la labor del crítico francés André Bazin que hará volver la reflexión a la potencia fotográfica del cine en su “íntima conexión entre imagen fílmica y lo que ésta representa y no en la negación de dicha relación”.